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arta Isabel González es una periodista que ha podido conocer la realidad del Bañado Tacumbú donde reside y trabaja desde hace años el misionero dominico Pedro Velasco gracias al viaje que ha realizado con Manos Unidas acompañando al equipo de RTVE del programa Pueblo de Dios de La 2.
Nos relata aquí su experiencia.
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Maite, voluntaria en El Seybo, nos cuenta:
Monseñor Agrelo, obispo de Tánger, el pasado 7 de diciembre nos inspira con sus palabras proféticas recordándonos que el derecho a la alegría de los pobres ha de ser nuestra brújula y nuestra esperanza, pese a los empeños del sistema en quebrársela y que Dios mantiene abiertas para ellos las puertas del futuro aunque a diario se les cierren las fronteras.
Patricia Rosetty, voluntaria en misión, nos escribe esta reflexión sobre su visita a un centro educativo de personas con capacidades especiales.
Si me sugieren escribir sobre la Misión, inevitablemente mi mente y mi pluma viajan a tierras lejanas o entrevistas cercanas en las que he podido conocer la labor de misioneros y misioneras de carne y hueso. Sus historias son dispares y se desarrollan en circunstancias diversas: desde el religioso italiano José Arghese, que lleva años poniendo sus conocimientos de ingeniería al servicio de la población de Tuuru, al noroeste del monte Kenia, para que a través de kilómetros de tuberías y canalizaciones 250.000 personas puedan disponer de agua procedente del bosque de Nyambene; hasta la franciscana Mª Francisca Sánchez Rivero, que atiende a niños sordos en Tánger y les da una oportunidad de comunicarse e integrarse en la sociedad marroquí. Sus historias, las de tantos y tantas misioneros repartidos por el mundo, están plagadas de tareas como cavar un pozo o curar unas llagas, construir una escuela o acompañar a un moribundo. ¡Les he visto trabajar tanto! ¡Arriesgar tanto! ¡Amar tanto!
Reflexiones de hace unos años sobre a solidaridad: