Es una gozada acompañar y leer cada una de las anécdotas de nuestros voluntarios en los diferentes países que se encuentran. Sin duda, darse es en la vida lo más satisfactorio que podemos hacer por el que más lo necesita. Les compartimos el testimonio de María Belén Sánchez que nos escribe desde El Seybo en Republica Dominicana.
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Ser misionero es vivir una experiencia inolvidable. La vida que se contempla a cada lugar que llegan es valiosa. Nuestras voluntarias Ana, Beatríz y Rocío están experimentándolo al subir montañas, compartir con comunidades nativas, al hacer vida intercultural pero sobretodo a llevar esperanza y alegría.
Con alegría les compartimos las vivencias de nuestras voluntarias Ana, Beatriz y Rocío, quienes se encuentran realizando tareas misioneras en el Alto Urubamba en Cusco, Perú.
Leyre Hualde escribe a la vuelta de su experiencia de casi un año en la misión de Sepahua:
Laura y Humbelina, Misioneras Dominicas del Rosario que viven en Cubulco desde enero de 2015, han acogido durante dos meses a Matteo y Tiziana, voluntarios de Selvas Amazónicas.
Maite el pasado agosto regresó a la misión de El Seybo, en Repúblca Dominicana. Aquí os dejamos algunas pinceladas de sus pensamientos a su regreso de la experiencia.
Carmen nos ha hecho llegar el último artículo que escribió al regresar de la misión de Shintuya, relatando todo el trabajo hecho los chicos del internado.