Alejandro y Mayte nos cuentan su experiencia de misión en Martí, Cuba, durante el verano de 2016. Este matrimonio misionero ya tuvo una experiencia similar en la misión de Kirigueti, Perú, hace unos años.
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Alejandro y Mayte nos cuentan su experiencia de misión en Martí, Cuba, durante el verano de 2016. Este matrimonio misionero ya tuvo una experiencia similar en la misión de Kirigueti, Perú, hace unos años.
Patricia Rosetty, voluntaria en misión, nos escribe esta reflexión sobre su visita a un centro educativo de personas con capacidades especiales.
"En Madre de Dios la vida no es nada fácil. Después de ver y vivir esto nos hacemos muchas preguntas. Lo que vemos y vivimos allí nos sirve para que forme parte de nuestra vida y nos demos cuenta de muchas cosas. Cada uno tenemos lo nuestro pero no es lo único. Todo es tan relativo…"
Las voluntarias Ana, Beatriz y Rocío siguen mandandonos sus vivencias en la misión. Han dejado Koribeni y Cuzco para adentrarse en el bajo Urubamba en la misión de Sepahua.
Estamos contentos de compartir más testimonios con ustedes.
Esta vez Raquel Amat, voluntaria de Selvas Amazónicas nos cuenta cómo a pesar de las carencias que viven en Haití, la alegría de Dios se hace presente con los niños y niñas del orfanato de Titanyen.
Disfruten el testimonio
Desde Camboya (Asia) nos escriben nuestras voluntarias Esther y Natalia para contarlos su experiencia misionera. Camboya es lugar que alberga gente acogedora, llena de ternura y respeto por los demás.
Los invitamos a disfrutar de la viviencia y compartirla.
Seguimos compartiendo más vivencias de nuestros voluntarios. María Belén Sánchez nos escribe sus reflexiones que nacen de su contemplación, experiencia y encuentro con el otro. Los invitamos a transitar por estos escritos que nos humaniza y da esperanza.
Es una gozada acompañar y leer cada una de las anécdotas de nuestros voluntarios en los diferentes países que se encuentran. Sin duda, darse es en la vida lo más satisfactorio que podemos hacer por el que más lo necesita. Les compartimos el testimonio de María Belén Sánchez que nos escribe desde El Seybo en Republica Dominicana.
Ser misionero es vivir una experiencia inolvidable. La vida que se contempla a cada lugar que llegan es valiosa. Nuestras voluntarias Ana, Beatríz y Rocío están experimentándolo al subir montañas, compartir con comunidades nativas, al hacer vida intercultural pero sobretodo a llevar esperanza y alegría.
Con alegría les compartimos las vivencias de nuestras voluntarias Ana, Beatriz y Rocío, quienes se encuentran realizando tareas misioneras en el Alto Urubamba en Cusco, Perú.
Leyre Hualde escribe a la vuelta de su experiencia de casi un año en la misión de Sepahua:
Ya ha pasado más de un mes desde que Sepahua se hizo pequeña por la ventanilla de la avioneta y desapareció en un mar de árboles. Un mes raro: de alegría por los reencuentros y de echar de menos a todas las personas que han sido mi familia durante un año; de volver a las cosas de antes, pero verlas con los ojos de ahora; de sentirme, en algún momento, más desorientada en la ciudad que en la selva y de pensar, en otros, que Sepahua ha sido una especie de sueño...