Unas manos dispuestas a servir en el corazón de La Habana
Aylín y Edu comparten su oficio de peluqueros con las personas mayores y más vulnerables de su comunidad parroquial

«¿Por qué el amor no entiende de esperas?». Con esta pregunta, la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús del Vedado, en La Habana (Cuba), comparte y agradece una iniciativa que habla de solidaridad, compromiso y fraternidad.
Una vez al mes, Aylín, peluquera que trabaja a domicilio,, acude a la parroquia de los dominicos con sus productos y herramientas para atender a las personas mayores y a quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad. A su lado está Edu, su compañero de trabajo, que se ha sumado a esta iniciativa para ofrecer también su tiempo y sus conocimientos.
Ambos ponen su oficio de peluquería y barbería al servicio de quienes más lo necesitan. Dedican parte de su tiempo a cuidar de otras personas, sin esperar nada a cambio, convencidos de que aquello que saben hacer también puede contribuir al bienestar de los demás.
La misión se hace presente cuando ponemos nuestros dones al servicio de los demás y reconocemos en cada persona a un hermano o una hermana. También cuando comprendemos que servir no siempre requiere grandes recursos, sino disponibilidad, cercanía y voluntad de compartir lo que somos y tenemos.
La iniciativa de Aylín y Edu nos recuerda que el Evangelio se anuncia también a través del cuidado y la entrega con quienes más lo necesitan. Acompañar y dedicar tiempo a los demás son maneras concretas de vivir la fraternidad y hacer presente el amor de Dios en la vida cotidiana.
Desde la parroquia del Vedado agradecen a quienes colaboran en esta labor con unas palabras que expresan el sentido profundo de su compromiso: «Servir. Servir más y mejor. Porque la medida del amor es un amor sin medida».
Una invitación que resuena más allá de La Habana y nos interpela a todos: poner nuestros talentos al servicio de los demás es una manera de vivir la misión.
Porque, como nos recuerdan los misioneros dominicos en Cuba, el amor no entiende de esperas.


