El "MJD particular" vuelve para dar las gracias
Fr. Fernando y Fr. Paco retoman la historia de su particular "Movimiento de Jubilados Dominicos” para agradecer a quienes sostienen la misión en el 60 aniversario de Misioneros Dominicos – Selvas Amazónicas

Hace unos meses presentamos a Misioneros Dominicos - Selvas Amazónicas nuestro particular MJD, que no significaba, en este caso, Movimiento Juvenil Dominicano, sino “Movimiento de Jubilados Dominicos”. Hemos cambiado el significado de las siglas llevados por la realidad: Nada de “jubilados”, pues estamos en plena actividad, pero sí “jubilosos”, con la alegría vital del Espíritu. A nuestro Club hemos de añadir a Fr. Pedro Velasco, que recientemente cumplió los 80 años, y en Montevideo, aprovechando nuestra visita en el mes de abril, impusimos nuestra camiseta a Fr. Santiago Fernández y a Fr. Rafael Colomé.
Ahora volvemos a hacernos presentes, para conmemorar de un modo especial estos 60 primeros años de Misioneros Dominicos - Selvas Amazónicas, continuando con las celebraciones de este aniversario. A lo largo de estas décadas hemos conocido a un puñado de personas que colaboraron con la misión. Pero son muchísimas más las que no conocemos, ni sabríamos agradecer justamente. Por eso se hace imperativo recurrir al dicho popular: “Que Dios se lo pague”. Que Dios mismo, en su infinita riqueza y bondad se encargue de llenar sus corazones.
Las expresiones “colaborar” y “colaboradores” tenemos que tomarlas en su significado más fuerte. Ustedes no son algo marginal o subordinado a nuestra misión. Ustedes son co-laboradores. Juntos trabajamos codo con codo, y sólo Dios, que conoce la intimidad y generosidad de cada uno, sabe quién ha sido más misionero y evangelizador.
¡GRACIAS MISIONEROS DOMINICOS - SELVAS AMAZÓNICAS POR TODO Y POR TODOS!
La palabra “liturgia” la solemos asociar hoy a culto. Pero en el Nuevo Testamento tiene un sentido más amplio y profundo: es toda acción que, por ayudar al hermano en sus necesidades, da culto a Dios. Una participación en la diaconía (el servicio) de Cristo mismo: se sirve A CRISTO, COMO CRISTO en las necesidades de los hermanos. Así lo indica San Pablo en 2 Cor 9,12: “Porque al llevar esta ayuda (este “servicio litúrgico”, dice literalmente el texto griego) a los hermanos, no solo les remediamos en sus necesidades, sino que también los impulsamos a que den gracias a Dios”. Ustedes nos impulsan a dar gracias a Dios y a ser agradecidos (característica de los “bien nacidos”). Ejercitamos la sinodalidad: ser hermanos y hermanas, discípulos de Cristo en salida a la misión y al estilo de Santo Domingo.
Ustedes son, en realidad, los “posibilitadores” de nuestra tarea. Muchas obras no serían posibles sin su ayuda económica, pero, sobre todo, sin su ayuda espiritual. La oración es lo más útil y poderoso, pues: ”uno planta, otro riega, pero solo Dios hace crecer” (1 Cor 3,6-9). Y también nos hace crecer a los misioneros en nuestra entrega.
Recibimos a las voluntarias en el Paraguay. Su ilusión revive nuestra ilusión. Nuestra experiencia les invita a los voluntarios a vivir la experiencia misionera en todo tiempo y lugar.
Porque la misión es de todos y para todos. Todos y cada uno somos “misioneros-misionados”.
Con todo nuestro cariño (y también un poquito de artrosis bien llevada).
Fr. Fernando Solá Soler, OP y Fr. Paco Rodríguez Fassio, OP
Desde la Misión de Paraguay


