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El Blog de Misioneros Dominicos - Selvas Amazónicas

Cuidar nuestra Casa común: una mirada desde la fe

La Comisión Teológica Internacional profundiza en el fundamento teológico del cuidado de la Creación

Artículo Revista N6 Bernardo Sastre 2

La Comisión Teológica Internacional (CTI) ha publicado Cuidar nuestra Casa común: Respuesta responsable y fraterna al Dios trinitario, un documento que profundiza en el fundamento teológico del cuidado de la Creación. Elaborado a partir del trabajo desarrollado por la Comisión entre 2022 y 2025 y publicado el pasado 2 de septiembre con la autorización del papa León XIV, el texto aborda la crisis ecológica desde la relación entre Dios, la humanidad y el mundo creado.

La reflexión de la CTI se sitúa expresamente en el camino recorrido por la Iglesia en las últimas décadas y, de manera particular, en el magisterio del papa Francisco. Laudato si’ constituye uno de sus principales puntos de referencia, especialmente por su propuesta de una ecología integral y por la convicción de que «todo está conectado». El documento retoma esta perspectiva y profundiza en su fundamento teológico al relacionar la interdependencia de todo lo creado con su «impronta trinitaria». 

curso-cultura-matsigenka-creacion-kirigueti-naturaleza-normalLa Creación como obra del Dios trinitario

El primer capítulo desarrolla esta cuestión desde la fe en el Dios trinitario. La Creación participa de un carácter relacional que remite a su origen en Dios y que permite comprender la interdependencia de las criaturas como algo más profundo que una simple constatación ecológica. Desde esta perspectiva, la custodia de la Casa común forma parte del designio de Dios sobre la Creación, y la relación con el mundo creado se encuentra vinculada a nuestra relación con Él. 

Esta visión lleva también a preguntarse por el lugar del ser humano. La CTI rechaza el antropocentrismo predatorio, que convierte la naturaleza en objeto de dominio, pero tampoco diluye la responsabilidad particular de la persona dentro del conjunto de lo creado. La propuesta cristiana la comprende como administradora y servidora de la Creación, llamada a ejercer su libertad desde el cuidado y el respeto. 

deforestacion-koribeni-noticia_imagenEl pecado contra la Creación y contra el Creador

Desde esta comprensión relacional, el documento aborda una de las cuestiones más significativas de su propuesta: la posibilidad de hablar de «pecado contra la creación y el Creador». La CTI plantea entender el pecado contra el ambiente de manera análoga a la reflexión de la Iglesia sobre el pecado social y las estructuras de pecado, de modo que el deterioro de la Creación pueda ser reconocido también en su dimensión moral y teológica. 

Las consecuencias de esta ruptura afectan a quienes habitan los territorios dañados, especialmente a las poblaciones más vulnerables y a las generaciones futuras. Para la Comisión, cuando la Creación es deteriorada mediante acciones u omisiones humanas, quedan dañadas simultáneamente las relaciones con Dios, con los demás y con el mundo creado. 

Esta lectura profundiza una línea que el papa Francisco desarrolló especialmente en Laudato si’, donde la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres y la responsabilidad ante el bien común aparecen inseparablemente vinculadas. Esa recepción del magisterio de Francisco también ha alimentado las publicaciones de Misioneros Dominicos – Selvas Amazónicas. En El derroche de la creación, fray Javier Aguilera Fierro, OP, promotor de Justicia, Paz y Cuidado de la Creación de la Provincia de Hispania, reflexiona sobre los valores ambientales del Evangelio y su dimensión liberadora, relacionando el cuidado de la Tierra con la defensa de la vida y con la situación de quienes sufren las consecuencias de la explotación y la degradación de su entorno. 

nino-cana-de-azucar-republica-dominicana-seibo-noticia_imagenUna conversión que alcanza la vida cotidiana

El tercer capítulo de la CTI propone orientaciones para el cuidado de la Casa común y desarrolla una espiritualidad ecológica que abarca las relaciones con Dios, con uno mismo, con los demás y con la Creación. El documento sitúa así la conversión ecológica en la vida concreta, incluyendo nuestros hábitos, el uso de los bienes, el consumo y las responsabilidades que asumimos en la sociedad.

La Comisión habla de una «svolta spirituale», un giro espiritual que encuentra en san Francisco de Asís una referencia especialmente significativa. La gratitud ante la Creación, la sobriedad, el respeto por la vida y la escucha del clamor de la Tierra y de los pobres forman parte de esta transformación. También reclama asumir responsabilidades diferenciadas, teniendo en cuenta que las causas y las consecuencias de la crisis ecológica no se distribuyen de la misma manera. 

En la experiencia amazónica, esta ecología integral adquiere una concreción inseparable de la vida de las comunidades y de sus territorios. En Vivencia de la ecología integral en las misiones amazónicas. Aplicación pastoral de la Laudato si’ en un contexto indigenista, el misionero dominico fr. Roberto Ábalos, desde la misión de San José de Koribeni, recoge cómo la propuesta de Francisco se encuentra con una realidad en la que la defensa de la tierra está profundamente ligada a la cultura, los conocimientos tradicionales, la vida comunitaria y la dignidad de los pueblos indígenas. Su reflexión aborda, entre otras cuestiones, la protección de los territorios frente a las amenazas extractivas, el impulso de iniciativas sostenibles y la transmisión a las nuevas generaciones del vínculo con la tierra.

kirigueti-despedida-maestro-de-la-orden-noticia_imagenLa aportación de la CTI permite profundizar en el fundamento de estas realidades: el cuidado de la Creación pertenece a la relación del ser humano con Dios y a la responsabilidad que ha recibido dentro de ella. Las experiencias recogidas en las publicaciones de Misioneros Dominicos – Selvas Amazónicas pueden leerse, desde ahí, como expresiones concretas de una preocupación que atraviesa la misión y que encuentra en la ecología integral una perspectiva capaz de mantener unidas la defensa de la vida, la justicia y el cuidado del territorio.

Una reflexión teológica para cuidar la Casa común

El documento de la Comisión Teológica Internacional se sitúa en continuidad con el camino abierto por Francisco y profundiza en sus raíces teológicas. La Creación pertenece al designio de Dios, lleva una impronta trinitaria y reclama una respuesta responsable por parte de la humanidad. La publicación del documento con la autorización de León XIV lo sitúa en el presente de una Iglesia que continúa reflexionando sobre las consecuencias ecológicas, sociales y espirituales de la crisis.

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Para Misioneros Dominicos – Selvas Amazónicas, acoger esta reflexión supone también volver la mirada hacia territorios y comunidades concretas en los que el cuidado de la Casa común está estrechamente unido a la defensa de la vida, la dignidad y los derechos de los pueblos. La CTI aporta una profundización teológica que ayuda a comprender el alcance de esta tarea: cuidar la Creación forma parte de la respuesta al Dios creador y de la responsabilidad que compartimos como humanidad.

La conversión ecológica adquiere así una dimensión espiritual y cotidiana. Se expresa en la manera de relacionarnos con los demás y con la tierra, en el uso que hacemos de los bienes y en las decisiones con las que contribuimos, cada día, a cuidar o deteriorar la Casa común.