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El Blog de Misioneros Dominicos - Selvas Amazónicas

4 citas y 4 ideas para leer Magnifica Humanitas

Una lectura de la encíclica de León XIV desde la dignidad humana, la justicia y el desafío de la inteligencia artificial

Artículo Magnifica Humanitas 1 - Mariluz y Jesús, móvil

Leer los documentos del magisterio de la Iglesia puede ser difícil. Muchos fieles los encuentran demasiado extensos o densos. Sin embargo, debemos profundizar en ellos si queremos que nuestra fe vaya más allá de una serie de afirmaciones doctrinales básicas y unos cuantos actos piadosos y cultuales. Las siguientes líneas no pretenden sustituir la lectura completa de la primera encíclica de León XIV "Magnifica Humanitas", pero las ofrecemos como un instrumento para facilitar su comprensión. Si entendemos bien las cuatro ideas formuladas a continuación, es posible que podamos acercarnos más fácilmente a este documento. Cada una de ellas está acompañada de una cita textual, que encierra, en pocas palabras, lo fundamental del planteamiento. Esperamos que este texto ayude a los lectores de "Magnifica Humanitas" a tener una visión de conjunto de un texto que puede ser de mucha utilidad para vivir nuestra fe cristiana en la era digital y de la Inteligencia Artificial (IA).

1. Iglesia, realidad socioeconómica y tecnología

“La Iglesia se ofrece como una presencia que ayuda a leer en profundidad la realidad, sosteniendo con humilde firmeza aquellas decisiones que promueven la dignidad de cada persona, la cohesión de las comunidades y el bien de todos” (MH 20).

Lo primero que hay que tener en cuenta al leer “Magnifica Humanitas” es que se trata de un documento que se inscribe en el marco de una larga tradición en la Iglesia, que siempre se ha sentido llamada a contemplar la realidad en la que vivimos y discernir cuales aspectos de ella concuerdan o contradicen los valores cristianos. Ese esfuerzo por mirar la realidad desde la perspectiva de la fe ha hecho que la Iglesia siempre reflexione y actúe tratando de ser fiel a Jesucristo, al mismo tiempo que trata de responder a los desafíos que el mundo le plantea.

En este documento, el papa dedica los primeros dos capítulos a lo que él llama “una lectura de la historia a la luz de la fe” (MH 45). Pone especial énfasis en la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), que desde León XIII hasta nuestros días, ha estado siempre atenta a las “res novae” (cosas nuevas) que van transformando al mundo y al ser humano en cada época. Y es así como llega a plantear que “la digitalización, la Inteligencia Artificial y la robótica” (MH 4) son los grandes desafíos de nuestro tiempo.

articulo-magnifica-humanitas-3-pedro-rey-con-ordenador-noticia_imagenComo lo ha hecho siempre la Doctrina Social de la Iglesia, los cristianos reconocemos la autonomía de las realidades temporales. No pretendemos asumir las tareas que le corresponden a la comunidad política ni sustituir a ninguna institución social, pero, por fidelidad a Jesucristo y su evangelio, no podemos renunciar a señalar los caminos que llevan a la justicia y la paz, el respeto de la dignidad humana, el bien común y el cuidado de la casa común. Por eso, la Iglesia, en un espíritu de diálogo y discernimiento común, se ofrece como “compañera de camino” de una humanidad que intenta satisfacer las necesidades fundamentales de todos los seres humanos y de todo el ser humano, desde una equitativa distribución de los bienes y el respeto y salvaguarda del medio ambiente.

En este sentido es muy importante el capítulo segundo, en el que se habla de los fundamentos y principios de la DSI: el bien común, la igual dignidad de todos los seres humano, el destino universal de los bienes, los principios de subsidiariedad y solidaridad, el desarrollo humano integral y la justicia social. El papa nos propone valorar, desde estos criterios, los grandes avances tecnológicos de nuestro tiempo.

2. Las dos ciudades

“Evitemos el “síndrome de Babel”: la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único —incluso digital— capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos... Elijamos, en cambio, el “camino de Nehemías”, que pone de relieve el valor del trabajo compartido para hacer que la ciudad de Dios sea un lugar seguro para los exiliados que regresaron” (MH 10).

Una de las ideas centrales de esta encíclica es que los avances científicos y tecnológicos no son buenos o malos en sí mismos. Es más, León XIV insiste en que, bien utilizados, pueden mejorar significativamente la vida humana. Pero el control de la tecnología da poder y ese poder se puede utilizar para construir sociedades más justas y pacíficas o para enriquecer y volver más poderosos a unos pocos. Para explicar las distintas maneras en que el ser humano ejerce el dominio sobre la naturaleza, el papa utiliza dos imágenes de la Sagrada Escritura muy sugerentes, que le ayudarán a fundamentar bíblica y teológicamente sus argumentos. Nos recuerda el pasaje de la construcción de la ciudad y torre de Babel (Gn 11,1-9) y lo contrapone con la reconstrucción de los muros de Jerusalén a la vuelta del exilio, en el libro de Nehemías (Ne 2-6). En ambos casos se trata de la sociedad poniéndose de acuerdo para realizar un proyecto común, que consiste en edificar o reconstruir una ciudad. Pero son las diferencias entre estas dos historias lo que le sirve a León XIV para desarrollar su planteamiento.

articulo-magnifica-humanitas-2-ciudad-calle-noticia_imagenEl proyecto de Babel es un proyecto “sin referencia a Dios”, realizado para “hacernos un nombre”, sustentado en una “uniformidad que elimina la diversidad”, que, por lo tanto, termina produciendo la “homogeneización sin comunión” y “sacrificando la dignidad de las personas en aras de la eficiencia” (MH 7). Por el contrario, la iniciativa de Nehemías nace en un momento de ruina, crisis y desánimo, se fundamenta en la oración y la mirada compasiva de Nehemías ante el estado lamentable de la ciudad de Jerusalén. Él no impone soluciones desde arriba, sino que escucha, observa, coordina los esfuerzos y promueve la participación de todo el pueblo, es una obra que “reconstruye los vínculos antes que las piedras” y que es fruto de“la armonía que nace cuando cada uno asume su parte y todo el pueblo reconoce que su fuerza viene del Señor” (MH 8). El contraste de estas dos imágenes atraviesa toda la encíclica con una invitación contante a evitar el “síndrome de Babel” y escoger el “camino de Nehemías”.

3. Paradigma tecnocrático vs humanidad

“El riesgo no es sólo que algunas tecnologías se usen mal, sino que el paradigma tecnocrático en el que estamos inmersos, potenciado por la revolución digital y la IA, haga parecer justa y normal una visión antihumana, según la cual la plenitud de la vida consistiría en tener más, reducir la fragilidad, eliminar lo imprevisto y controlarlo todo” (MH 112).

En la encíclica "Laudato si'", el papa Francisco ya había utilizado abundantemente un concepto sociopolítico y filosófico, que León XIV retoma en “Magnifica Humanitas”. En la enseñanza de estos pontífices, el paradigma tecnocrático se refiere a una visión del mundo en la cual se impone “la lógica de la eficiencia, del control y del lucro” (MH 92), permitiendo que estos criterios gobiernen las decisiones personales, sociales y económicas. Este paradigma valora al ser humano únicamente por su nivel de eficiencia y productividad, rechazando aspectos tan profundamente humanos como la fragilidad, los límites, el dolor, lo imprevisto o lo imperfecto. Pone a la técnica como fin no como instrumento, asume que el progreso técnico y económico es ilimitado, ignorando que el planeta y el ser humano son, en sí mismos, limitados. Convierte la creación en “objeto de explotación” y a las personas en “engranajes de un sistema cada vez más eficaz” (MH 92).

Pero además, es muy importante la denuncia que hace el papa, al señalar que, en este paradigma, el poder se concentra en unos pocos “actores económicos y tecnológicos” que controlan los datos, los algoritmos y las infraestructuras tecnológicas y que, de hecho, “determinan las condiciones de acceso, las reglas de visibilidad y las mismas posibilidades de participación” de las personas y las comunidades en sus propios procesos de desarrollo, provocando “nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades” (MH 95).

articulo-magnifica-humanitas-4-videollamada-encuentro-voluntariado-misionero-noticia_imagenLos problemas de la humanidad no se resuelven únicamente con más tecnología, más eficacia y más control. Esta visión del mundo es fundamentalmente deshumanizadora pues ignora cosas que son esencialmente humanas como la necesidad del encuentro personal, el diálogo, el discernimiento comunitario y la reflexión profunda.  Es la tentación de Babel que aún hoy sigue seduciendo a la familia humana.

4. La civilización del amor

“La civilización del amor no nace de un gesto único y espectacular, sino de una suma de fidelidades pequeñas y tenaces, que hacen frente a la deshumanización” (MH 213).

Ante estos enormes desafíos, la propuesta de "Magnifica Humanitas” es la civilización del amor, concepto introducido por Pablo VI en la época de la guerra fría y que el papa León reformula adaptándolo a la era digital y de la IA. En la civilización del amor la tecnología se usa para sanar enfermedades, erradicar el hambre, distribuir el conocimiento de forma equitativa y promover una fraternidad universal en la que haya verdadera comunión entre las personas y los pueblos. Todo el capítulo V de la encíclica está dedicado a este tema y representa un verdadero plan de acción para quienes creemos que los avances tecnológicos pueden, efectivamente, ponerse al servicio del ser humano y no a la inversa.

Es indispensable recordar que, en la enseñanza de los últimos papas, el amor no es un sentimiento o una virtud que se desarrolla únicamente en las relaciones interpersonales, sino que tiene una dimensión social importantísima. Por eso, León XIV habla de “traducir la caridad (amor) en estructuras de justicia” y, retoma una idea de “Fratelli tutti”, que propone construir un nuevo orden internacional más justo y pacífico, basándonos en el “amor social”, que debe convertirse en “cultura y norma” (MH 186) del mundo nuevo que tanto anhelamos. Para el papa, la civilización del amor no es “una utopía ingenua, sino un proyecto exigente” (MH 186), que puede realizarse a través de cinco vías concretas: desarmar las palabras (MH 214), construir la paz en la justicia (MH 215), asumir la mirada de las víctimas (MH 216-217), cultivar un sano realismo (MH 218) y relanzar el diálogo, la diplomacia y el multilateralismo (MH 219-227).

articulo-magnifica-humanitas-2-abrazo-en-radio-seybo-noticia_imagenLa civilización del amor, tal y como la presenta “Magnifica Humanitas”, no es sencillamente el esfuerzo por construir sociedades “más amables”, sino el empeño por transformar las estructuras que producen deshumanización en nuestro mundo. Porque el amor necesita justicia, la justicia necesita verdad, la verdad necesita libertad y todo el quehacer humano debe orientarse hacia el bien común y la fraternidad universal. Frente a una antropología que propone un ser humano individualista, competitivo, consumista y hasta optimizable tecnológicamente, esta encíclica propone una antropología relacional, cuya meta es precisamente la civilización del amor.

Fr. Luis Roberto Aguilar, OP
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