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El Blog de Misioneros Dominicos - Selvas Amazónicas

Ser Buena Noticia

Carta del sacerdote Martín Lasarte, sdb, misionero uruguayo en África, al New York Times. Abril de 2010.

Querido hermano y hermana periodista:

Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación.

Hace veinte años que vivo en Angola como misionero. […]

¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más pobres en
los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar por caminos minados, en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Luena (Angola), pues ni el Gobierno se disponía y las ONG no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en Moxico mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que en estos 10 años hayamos dado la oportunidad de educación y escuelas a más de 110.000 niños... No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra la ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina; que alfabetice a cientos de presos; que otros sacerdotes, como el P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio. Tampoco, que Fray Maiato, con sus 80 años, pase casa por casa confortando a los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes del mundo hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a seropositivos... o sobre todo, en parroquias y misiones, dando motivaciones a la gente para vivir y amar. No es noticia que mi amigo el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y, volviendo a su misión, haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco y cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas, hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región: ninguno pasa de los 40 años... No es noticia acompañar la vida de un sacerdote "normal" en su día a día, en sus dificultades y alegrías, consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad a la que sirve.

La verdad es que no procuramos ser noticia, sino llevar la Buena Noticia, esa que, sin ruido, comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae, que un bosque que crece. [...]

El misionero no es ni un héroe ni un neurótico. Es una simple persona, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir a sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades, como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…

[...] Solo le pido, amigo periodista: busque la Verdad, el Bien y la Belleza. Eso lo hará noble en su profesión.

En Cristo,
P. Martín Lasarte, sdb