Nuestra Señora de las Mercedes: Madre y protectora del pueblo dominicano
Una devoción profundamente arraigada en la historia y en la vida cotidiana de la República Dominicana

Cada 24 de septiembre, nosotros, los dominicanos, celebramos con especial cariño y devoción la solemnidad de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de la República Dominicana. Esta devoción tiene profundas raíces en nuestra historia. Tras el terremoto que afectó gravemente a Santo Domingo el 8 de septiembre de 1615, el Cabildo de Santo Domingo declaró a la Virgen de las Mercedes Patrona de La Española. Posteriormente, con la proclamación de la Independencia Nacional en 1844, Nuestra Señora de las Mercedes fue declarada Patrona de la República Dominicana. Su fiesta, celebrada cada 24 de septiembre, forma parte de los días feriados de nuestro país.
Esta celebración no solo es una fiesta religiosa, sino también una expresión de lafe y de la cultura del pueblo dominicano. En diferentes lugares de nuestro país, los dominicanos se reúnen con espíritu festivo para participar en las celebraciones eucarísticas, peregrinaciones —especialmente al Santuario de las Mercedes en el Santo Cerro, La Vega—, procesiones y otras manifestaciones de piedad popular. El Santo Cerro recibe cada año a numerosos fieles que llegan desde diferentes lugares del país para participar en las celebraciones, cumplir promesas y presentar sus peticiones.
Para nosotros, los dominicanos, este día tiene un significado especial, ya que las personas manifiestan su alegría y devoción de diferentes formas. Algunas participan en la celebración de la Santa Misa, mientras que otras hacen promesas, ya sea para pedir alguna gracia o como acción de agradecimiento. En las parroquias, capillas e iglesias se realizan procesiones, mientras que otros fieles peregrinan hasta el Santuario de la Virgen de las Mercedes en el Santo Cerro, La Vega, o hasta la Iglesia Conventual de las Mercedes, en la Zona Colonial del Distrito Nacional.
Las familias que, por una razón u otra, no pueden asistir a la celebración eucarística, se reúnen en sus hogares para rezar el Santo Rosario. También es común que los fieles lleven flores o velas como expresión de su devoción. En muchos lugares, antes de la celebración de la Santa Misa se reza el Santo Rosario, acompañado de cantos y otras expresiones de fe. En los pueblos donde la parroquia o capilla está dedicada a Nuestra Señora de las Mercedes, se organizan además actividades culturales conocidas como fiestas patronales, que reúnen a la comunidad en un ambiente de alegría y fraternidad.
Los devotos aprovechan también esta ocasión para presentar a la Virgen sus diferentes peticiones, ya sea pidiendo protección, ayuda para alguna necesidad particular o dando gracias por los favores recibidos. Los medios de comunicación también desempeñan un papel importante para que esta celebración llegue a quienes no pueden participar presencialmente. En este sentido, quiero destacar especialmente el trabajo de Radio Seybo, que, a través de sus transmisiones y de sus diferentes redes sociales, acompaña y acerca esta celebración a muchas personas, permitiéndoles vivir desde sus hogares momentos importantes de esta fiesta nacional.
La devoción a Nuestra Madre de las Mercedes se expresa de diferentes maneras y se ve reflejada incluso en los nombres que se les ponen a los bebés al nacer. Muchas dominicanas llevan por nombre María Mercedes o simplemente Mercedes; incluso, quienes no llevan este nombre pueden tenerlo como apellido. Esta devoción está presente no solo en las iglesias, sino también en las calles, en los hogares y hasta en la vida cotidiana de muchas familias. Es común encontrar personas que llevan consigo una imagen de la Virgen o que la tienen colocada en las paredes de sus casas. También hay quienes rezan ante ella o conservan alguna tradición familiar relacionada con esta devoción. De esta manera, la celebración va pasando de una generación a otra y se mantiene viva en el corazón del pueblo dominicano.
Para nosotros, los dominicanos, celebrar a Nuestra Señora de las Mercedes es renovar una confianza que forma parte de nuestra historia y de nuestra fe. Nuestra mirada hacia la Virgen de las Mercedes es como hacia una madre que nos acompaña y nos protege como pueblo y que, al mismo tiempo, nos conduce hacia su Hijo Jesucristo. Por ende, cada 24 de septiembre no celebramos solamente una tradición que hemos recibido de nuestros padres y antepasados, sino una fe que continúa viva y latente en el corazón de nuestro pueblo dominicano.
José Antonio Lorenzo Rodríguez
Prenovicio del Vicariato Pedro de Córdoba. República Dominicana
Pido a nuestra Virgen de las Mercedes, protectora del pueblo dominicano, que continúe guiando nuestros corazones para seguir trabajando por y para nuestra gente y el bienestar de nuestro país.


