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El Blog de Selvas Amazónicas

La Historia de las Misiones nos invita a cuidar la casa común porque ¿conoces...

...la riqueza de la biodiversidad de la Amazonía?

Tucán Misión Kirigueti Perú

El padre Pablo Zabala hacía esta reflexión antes de la visita del Papa a la Amazonía:

“Desde que se supo la noticia de que el Papa Francisco iba a llegar a Puerto Maldonado para admirar la belleza de nuestra Amazonía y disfrutar de un medio ambiente puro, limpio de humos, soleado y con una sonoridad natural sin el ruido que acompaña a las grandes urbes, nuestra gente se está dando cuenta de la gran dicha que tenemos de vivir aquí; envidia del mundo que tiene que respirar aire negro mientras aquí nuestra atmósfera está bien lavada por las abundantes lluvias que, a veces, nos molestaba su furia pero que ahora agradecemos su servicio. Y mientras países enteros sufren y mueren por falta de agua, aquí la tenemos debajo de la casa e incluso en nuestra carretera natural sin falta de maquinaria ni asfalto.

Pero es que además, la Amazonía nos proporciona todos los productos de subsistencia: carne, pescado, frutas de todo sabor, materiales para construir nuestras casas, shungos para los horcones, palos, cañas para el armazón, hojas para la techumbre o si eres platudo y quieres casa noble, compras cemento y puedes fabricar ladrillos, no falta hormigón, arena, tablas, listones, calaminas… Por eso no es tan extraño que todo el mundo civilizado, que acabó con sus selvas y bosques, con su oxígeno y humedad, nos pida a gritos que les prestemos nuestro medioambiente, la mitad de nuestro ambiente para que puedan salvar su vida del ahogo industrial. De verdad, aquí no se fabrica nada que no nos de la propia naturaleza: ni gaseosa (tan consumidas por el sol laxante), ni fideos, ni azúcar, ni sal, ni aceite… todo esto llega de fuera. Por el contrario, de aquí se llevan lo valioso, el oro y madera, no se sabe dónde.

Pero lo que más atrae a los turistas es nuestra biodiversidad, tanto en flora como en fauna. Los científicos no acaban la lista. Cuando en otros países el hombre tiene que vivir solo, aquí nos acompañan infinidad de criaturas de todos los tamaños, terrestres, aladas, aún subterráneas que te pican, rascan, muerden para que sientas su amigable compañía. Unos de día otros de noche, no te desamparan nunca. Ya están preparando colecciones de moscos, mosquitos, zancudos, manta blanca, garrapatas, pulgas, piojos, así como ratas, murciélagos, ranas, sapos, arañas, cucarachas, hormigas, chicharras, avispas...; como los más grandes: sachavaca, sajino, huangana, tigrillo, tigre, mono, aves… de todo tamaño y sabor. Y otros menos amables: paludismo, dengue, tuberculosis, lesmaniasis (uta)... No se calcula cuantos cabrán en el avión papal pero estamos seguros que el Vaticano va a ser centro de atracción, no tanto por Miguel Ángel y tanto arte, cuanto por el aumento del personal menudo entre los armarios, papeles, sotanas... Las misas van a ser más entretenidas y coreadas y hasta en los jardines lucirán las caobas, cedros, aguajes, ponas, unguravi, huasaí y otras palmeras que se llenarán de hamacas para descansar al aire libre”

 La foto corresponde a un Tucán, Misión de Kirigueti, Perú