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El Blog de Selvas Amazónicas

Entrevista al Maestro de la Orden Fray Bruno Cardorè, OP

Radio Sepahua entrevista al M.O. Fray Bruno Cardorè con motivo de la visita canónica a nuestras misiones en Perú. El Maestro de la Orden manifestó: "Una de las prioridades de la Orden es estar con los olvidados por la corriente dominante del mundo"

 

El pasado 9 de junio la parroquia El Rosario de Sepahua, acogió una Eucaristía muy especial. En el altar, siete sacerdotes dominicos entre los que se encontraban el Padre Bruno Cadoré, Maestro General de la Orden de Predicadores; el Socio para América Latina, el padre Javier Pose, y el padre Orlando Rueda, Socio para la Vida Apostólica. Al término de la celebración, el Padre Bruno tomó la palabra para dirigirse a los jóvenes que ocupaban los primeros bancos. “La Palabra de Dios es una pequeña luz que se nos ha regalado. Nuestra misión es cuidarla y compartirla. La fe en Cristo se construye también llevando su palabra al mundo estemos donde estemos, aunque sea un lugar aparentemente tan lejano como este”. En esta idea pudimos profundizar al día siguiente en Radio Sepahua, antes de que el Padre Bruno Cadoré abandonara la Amazonía peruana para continuar con su visita a las comunidades, conventos y misiones de la Orden en el país.

Pregunta: Ha recorrido el Bajo Urubamba, donde ha visitado Timpía y Kirigueti y Sepahua. ¿Qué ha encontrado en estas Comunidades?
Respuesta: Un mundo que no conocía, un mundo nuevo para mí como es el río. He encontrado un lugar donde la naturaleza es impresionante, lo mismo que las culturas y las gentes que viven aquí, pero el viaje ha sido muy corto. He podido escuchar a los Hermanos y a las Hermanas hablar sobre el trabajo que hacen, sobre sus experiencias… pero no tuve tiempo para vivir con la gente como me hubiera gustado.

P: ¿Cuál es el objetivo general de su visita a Perú?
R: Conocer a los Hermanos y su predicación. La orden está presente en cien países del mundo y siempre es impresionante ver cómo el mismo Evangelio, la misma persona de Cristo está presente en culturas y lugares tan diferentes. Escuchando a la gente se puede contemplar cómo Cristo se hace presente en esta diversidad. Desde ahí, el maestro de la orden tiene el papel de promover la unidad de la predicación.

P: ¿Qué significa esto exactamente?
R: Significa que cuando unos hermanos predican en un país, no deben olvidar que, en otras culturas y en otros países, otros hermanos están predicando lo mismo. Quienes viven la Iglesia en un país occidental, por ejemplo, no deben olvidar que otros predican el mismo Evangelio en culturas olvidadas o, mejor dicho, culturas que en occidente se consideran olvidadas. La unidad es dar a conocer lo que los demás viven, aunque lograrlo no sea fácil.

P: ¿En qué áreas ve usted más necesaria la labor de los Padres Dominicos hoy en día?
R: Podría decir que todos los hermanos están en su lugar, puesto que en todos los sitios son necesarios; pero es cierto que hay algunas prioridades. Hay una expresión que me gusta mucho y aprendí de uno de mis profesores de Teología. Nos explicaba que, en la Biblia, cuando se pregunta a Dios cuál es su nombre, muchas veces responde aludiendo al lugar donde está. “Si quieres saber cómo me llamo, tienes que ir a donde estoy y a donde trato de reconstruir y fortalecer la alianza entre la humanidad y yo”, parece decirnos. Y ese lugar donde está Dios es el lugar de los olvidados por la corriente dominante del mundo. Por eso, una de las prioridades en la labor de la Orden hoy en día es vivir con los que no se encuentran dentro de esa corriente dominante del mundo

P: Eso hacen, por ejemplo, los Dominicos que se están en las Misiones, pero cada vez hay menos vocaciones sacerdotales. ¿Cómo se adaptan a esto?
R: Aunque suene raro, para mí esto es una suerte porque que haya menos sacerdotes supone pensar en una Iglesia en la que se cree un mayor espacio para los demás. La Iglesia no debe ser la Iglesia de los Padres, sino una Iglesia de hermanos y hermanas por el bautismo. La fe en Cristo se construye también a través de la Misión, de llevar el Evangelio al mundo. Para mí, el problema de la Iglesia hoy no es un problema de vocaciones; esto lo veo más bien como una oportunidad.

P: ¿Una oportunidad?
R: Sí, la oportunidad de que todos llevemos el mensaje de Dios allá donde vivimos. Ayer en la Eucaristía nos reunimos 200 personas. Si cada una transmite la Palabra a cinco personas, al final del segundo día mil personas la habrán recibido. La Iglesia no debe ser una Iglesia de los Padres, sino de los laicos. Ellos necesitan celebrar los sacramentos y por eso tenemos sacerdotes, pero muchas veces pensamos en la Iglesia desde la jerarquía y los laicos, que son mayoría, se ven como destinatarios de nuestra misión y no es así. La Iglesia se construye predicando, llevando la Palabra al mundo. Lógicamente estamos muy contentos cuando recibimos nuevas vocaciones y las necesitamos para organizar el trabajo de la Orden, pero su falta no es el problema mayor. Nuestro desafío más importante es dar la palabra a cada uno de los miembros de la Iglesia para que la Iglesia lleve la Palabra al mundo.

P: ¿Qué mensaje le gustaría enviar a los oyentes de Radio Sepahua y del resto de medios de comunicación dominicanos?
R: Me gustaría que siempre recuerden que, en cada lugar donde la Iglesia de Cristo está viviendo, está celebrando y contemplando la presencia de Dios, los hermanos desde la fe tienen una experiencia peculiar de esta presencia que la Iglesia universal necesita conocer. Por eso, les pido que busquen los caminos para transmitir su experiencia de Dios. Pensando concretamente en los habitantes del Bajo Urubamba les diría que, aunque estas zonas parecen estar muy lejos de todo, no están lejos de Dios. Su experiencia de la cercanía de Dios es un mensaje para la Iglesia universal.