Este sitio web está en versión Beta y puede que tenga algunos errores que estamos corrigiendo.

El Blog de Selvas Amazónicas

El Estado debe proteger a los pueblos indígenas en aislamiento

Entrevista a David Martínez de Aguirre, misionero dominico del Bajo Urubamba, sobre los indígenas "no contactados".  David afirma que el Estado peruano debe revisar la actitud que mantiene sobre los pueblos indígenas que habitan en la Reserva, "porque son poblaciones vulnerables ante nuestra cultura que todo lo arrasa".

Lima, Perú, 15 de febrero 2014 (Signis ALC).

El Estado peruano debe revisar la actitud que mantiene sobre los pueblos indígenas que habitan en la Reserva, "porque son poblaciones vulnerables ante nuestra cultura que todo lo arrasa", expresó el misionero dominico David Martínez de Aguirre.

En un diálogo con Signis ALC, cuestionó la discusión existente entre "organizaciones, en despachos y universidades limeñas e internacionales, catalogando a estos pueblos como 'contactados' o 'no-contactados' porque ello "acaba incidiendo en políticas que repercuten directamente sobre la población".

"Si el estado quiere mantener la catalogación de población "no contactada" a estas gentes, la consecuencia inmediata debe de ser que no se pueden hacer concesiones petroleras en su territorio, ni ampliar las ya existentes", afirmó.

El misionero explicó que "hasta ahora prima la idea de que la población de la Reserva es 'no contactada' y por lo tanto se le conceden unos derechos como pueblo originario no contactado. Sin embargo señaló que esta condición significa también que en la práctica "se les niegan los derechos particulares como persona: Derecho a la educación, derecho a la salud, derecho a la identidad, derecho a decidir sobre su futuro, sobre su territorio, derecho a la posesión de la tierra".

Expresó su preocupación que al considerarles como 'no contactados' nadie puede entrar y se pretende "que ellos no salgan, y se establece una especie de estado de sitio sobre la Reserva que tiende a "congelar en el tiempo" a estos pueblos privándoles de todo derecho".

Expansión de la explotación petrolera

El sacerdote dominico cuestionó también que paralelamente a estas políticas, el Estado peruano hizo ya "una concesión petrolera en el lote 88, que está superpuesto al territorio de estos pueblos en la Reserva Nahua Kugapakori, en donde ya se están explotando varios pozos".

Explicó además que inclusive varias comunidades nativas del Bajo Urubamba (vecinas) "tienen pozos petroleros, y negocian con las empresas como sujetos, pues sus comunidades son reconocidas y tienen personería jurídica.

Agregó que ellos negocian de tú a tú con las empresas, les ponen sus límites, se hacen respetar a veces, y otras no tanto. Pero en el caso de la Reserva, como son pueblos catalogados como "no contactados" el Estado no les deja a ellos mismos opinar, y es el mismo Estado quien da permiso a la empresa para que ingrese, para que explote, establece compensaciones que negocia el Estado sin intervención, ni siquiera conocimiento de estas poblaciones".

El sacerdote dominico dijo que las empresas "ahora están queriendo ampliar operaciones en la Reserva. Las empresas se metieron en la Reserva, incluso a escondidas, sin avisar a las comunidades, y éstas les descubrieron. Pero claro, lo que hace el Estado -a la final- es permitir a las empresas que operen en la zona, pero sin que las poblaciones tengan ningún tipo de opinión, sin ser consultadas, sin tener nada que decir, con la excusa del "no contacto", señaló.

 

Pueblos contactados o no contactados

Para el sacerdote, "si el Estado suprime esa catalogación de "no contactados" -la cual considera es injusta- entonces tiene que darse personería jurídica a esos pueblos y titulación de sus tierras para que ellos mismos puedan decidir. A su vez, el Estado debe ejercer un rol de acompañamiento y asesoría y defensa absoluta de esas poblaciones y el resto de poblaciones indígenas del Bajo Urubamba, velando por el medio ambiente, por unas negociaciones justas, permitiendo o prohibiendo la expansión de las operaciones, según convenga en cada situación y en diálogo con las comunidades".

Agregó que "No es tan fácil decir SÍ o NO a las petroleras. Hay que analizar muchos factores y escuchar a la población, ver cada situación y aspiración concreta".

Insistió en que el Estado debe proteger a estos pueblos indígenas "porque son poblaciones vulnerables ante nuestra cultura que todo lo arrasa, pero eso no significa que haya que congelarlos en el tiempo. Hay que darles las herramientas para que ellos mismos hagan su propio desarrollo", subrayó.

Recordó que hace 50 años, en el bajo Urubamba, las comunidades indígenas vivían dispersas y en las mismas condiciones en las que viven ahora los pueblos de la Reserva Nahua Kugapakori, pero que fueron reconocidas y tituladas. Tras un período de decadencia, como fue la era del caucho y las haciendas, "gracias a la presencia de las misiones evangélicas y católicas, gracias a las escuelas, estas personas han reorganizado su vida indígena según sus parámetros y su cultura".

Por esta razón, consideró, que no es bueno llamarse al "engaño" de "mantener a las comunidades indígenas en una especie de museo, de vitrina, pero sin dejar que salgan de ella para que no puedan interferir en el resto de la sociedad nacional. Se les reconoce un territorio, unas formas de vida, pero bajo el engaño de mantener su cultura, no se les permite entrar en el juego de la sociedad con las mismas condiciones que el resto, permitiendo que sus valores y su cosmovisión propia interfieran en nuestra forma de vida. Les mantenemos en reservas, porque tenemos miedo a que opinen y puedan disentir del modelo actual de sociedad. Es por eso que cuando un indígena va a la universidad, entiende de política, se va al congreso y habla de tú a tú, se le considera aculturado, y no vale. En el fondo es el miedo de que él afecte nuestra vida", señaló.

"Yo creo en la interculturalidad y en la necesidad de que estos pueblos interfieran no solo en nuestra sociedad peruana, sino en la sociedad universal, en este sistema que nos hemos inventado y que no hay como sostenerlo. Creo que los indígenas tienen mucho que decir, y si los congelamos los mataremos y perderemos la oportunidad de enriquecer nuestro mundo con su sabiduría", expresó.

Para el religioso los llamados pueblos "no contactados" más que ser grupos humanos que por propia voluntad hayan preferido aislarse del resto de la sociedad son "grupos que por circunstancias se vieron obligados a vivir en cautiverio y se mantienen escondidos y aislados".

Explicó que "hay evidencias que demuestran que hay grupos que viven en ese aislamiento por razones injustas y por circunstancias creadas por nuestra sociedad del hombre blanco. Es la sociedad occidental la que ha generado esas condiciones de cautiverio y aislamiento, porque estos pueblos tenían contacto con otros pueblos indígenas desde antes de la conquista". Enfatizó que está demostrado que los pueblos originarios amazónicos mantenían interrelaciones "de intercambio, de alianzas para la guerra, alianzas para la paz, para el comercio. Entonces ¿cómo se puede sostener que la esencia de unos grupos sea el aislamiento? No hay pueblo en la tierra cuya esencia sea el aislamiento. El ser humano es comunicativo y comunitario por esencia, no aislado. Definir a un pueblo que como esencialmente "aislado" o "no contactado" no tiene sustento. Son situaciones circunstanciales y cuando las circunstancias varían, seguir manteniendo el aislamiento y el no contacto, es un atropello. Cuando hablo con ellos me cuentan y me hablan de personas, de nombres de antiguos paisanos que hacían las correrías por esas zonas", explicó. Esas circunstancias ya no existen.

 

Reconocimiento de sus derechos ciudadanos

El P. Martínez de Aguirre explicó además que la Misión de Kirigueti ha participado directamente con las entidades registradoras del Estado para facilitar que a los pueblos de la Reserva se les reconozca ese derecho de ciudadanos y accedan al DNI. Pero descartó que esta acción se haya realizado en acuerdo con las empresas petroleras, así como que la población haya sido instigada por las empresas a hacerlo.

Aclaró que negando la participación de las empresas en este hecho, no significa que las defienda, sino que no quiere concederles un mérito que no se merecen.

Insistió que el que los indígenas puedan acceder al DNI es reconocerles que tienen derechos, pues "sin DNI no tienen derecho al Seguro Integral de Salud (por más que nos había prometido el Ministro de Interculturalidad que iban a hacer una excepción en la Reserva) y tienen serios problemas para matricularse en las escuelas. Por otro lado, la creciente presencia del narco terrorismo en la zona hace que las personas indocumentadas no puedan viajar, de tal manera que se producía un estado de sitio a la población, por no tener derecho a la documentación".

"Entonces ante esta necesidad de tener el DNI ellos empiezan a moverse, incentivados y concientizados por los profesores que están allí, que les dan acompañamiento y les hacen ver cuáles son sus derechos como pueblos indígenas y cuáles son las posibilidades que ellos tienen. Ya de años atrás empezaron a reclamar su DNI".

Según explicó, en el bajo Urubamba existían "unos altos porcentajes de población indígena sin DNI. En la reserva existen alrededor de 1200 habitantes, entre adultos y niños. Y mucha de esta gente no tenía identidad", dijo.

"Eso fue entre el 9 ó 10 de abril del año pasado. Eso ha sido para mí un grito estentóreo, pacífico, bonito, y lo han hecho con toda sencillez, con toda la naturalidad. Ellos ahora, quizás no son conscientes de la trascendencia de lo que han hecho, pero dentro de unos años, en el futuro se darán cuenta de lo que han logrado. Porque ha sido el grito de liberación de estos pueblos".

 

Redacción de Signis ALC, a partir de una entrevista realizada por Mónica Villanueva, presidenta de APC y de Signis ALC, al P. David Martínez y comentarios intercambiados con nuestro equipo de redacción.