“A Yahveh nuestro Dios serviremos y a su voz atenderemos” (Jos 24, 24)
Reflexión de Fr. Miguel Ángel Gullón sobre el IV Encuentro de Cooperación Sinodal para América Latina y el Caribe y el desafío de fortalecer una Iglesia que escucha, acompaña y camina unida

Del 28 al 30 de abril de 2026, la ciudad de Santo Domingo acogió el IV Encuentro de Cooperación Sinodal para América Latina y el Caribe fortaleciendo la red de solidaridad en la región. Tras los significativos avances logrados en las ediciones anteriores de Roma, Bogotá y Königstein, esta edición buscó propiciar un espacio de reencuentro fraterno y sinodal entre las organizaciones participantes para fortalecer los vínculos de confianza y la escucha mutua. El encuentro buscó, entre otros objetivos, consolidar acuerdos estratégicos sobre gobernanza y fortalecer el proceso fundamentado en la solidaridad y la sinergia eclesial.
Se reunieron una amplia diversidad de actores, incluyendo al Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), Cáritas América y el Caribe, Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Pontificia Comisión para América Latina, ACN International, Arquidiócesis de Colonia, Desarrollo y Paz - Caritas Canadá, Conferencia de los Obispos Católicos de Estados Unidos, Porticus, GSIF - Good Shepherd International Foundation Latin America, Adveniat, CAFOD - Catholic Agency for Overseas Development, Dominicos, Acción Verapaz y Cáritas Española.
Un eje fundamental de las jornadas fue recuperar y poner en común el trabajo realizado por los grupos temáticos de Redes, Migraciones y Populorum Progressio. A través de una reflexión colectiva, se integraron los aprendizajes, avances y desafíos acumulados, transformando este análisis en definiciones operativas que dan claridad al proceso. El objetivo fue evaluar los estándares de sinodalidad para determinar con precisión qué elementos deben continuar, cuáles requieren ajustes y cuáles necesitan ser redefinidos en las líneas de trabajo actuales. Las jornadas se orientaron a consolidar acuerdos y directrices estratégicas que garantizarán la continuidad y sostenibilidad del modelo de cooperación. Esto incluye establecer definiciones fundamentales sobre la gobernanza y la articulación entre los distintos actores de la red. Al definir los próximos pasos y los criterios de proyección, el encuentro sentó las bases del trabajo conjunto que guiará a las organizaciones fortaleciendo la sinergia y la misión compartida en la región.
Además de las agencias de cooperación y organismos eclesiales, el encuentro contó con la participación de los miembros de la Conferencia del Episcopado Dominicano, del Nuncio Apostólico y representación de la Conferencia Episcopal de Haití. Como anfitrión del encuentro, Mons. Santiago Rodríguez, obispo de la Diócesis de San Pedro de Macorís y presidente del Consejo de Asuntos Económicos del CELAM dio la bienvenida destacando el valor histórico de la sede del encuentro, recordada por ser cuna de la defensa de la dignidad humana desde el siglo XVI. En sus palabras de apertura instó a los participantes a construir una cooperación que responda con sensibilidad a las crisis actuales.
Por su parte, el secretario general del CELAM, Mons. Lizardo Estrada, señaló el encuentro como una oportunidad para seguir aprendiendo el significado profundo de la "cooperación sinodal que contribuya a cambios en favor de la justicia y de la integridad de la creación; el trabajo conjunto ayuda a sostener las cruces de los hermanos más frágiles en el continente”.
El presidente del CELAM, Cardenal Jaime Spengler, analizó el complejo panorama regional, marcado por la desigualdad y la crisis de las democracias, instando a una cooperación que priorice la formación laical y la justicia social pues “América Latina atraviesa una encrucijada histórica marcada por la confluencia de tensiones globales y dinámicas regionales complejas. La falta de estructuras sólidas impide transformar la riqueza en desarrollo humano, dejando el campo abierto a amenazas como la corrupción, el narcotráfico, la fragilidad de los sistemas democráticos y la afectación a la casa común por el cambio climático”. El punto central de su reflexión giró en torno al papel estratégico de la fe en la reconstrucción del tejido social: “la Iglesia Católica se mantiene como una "reserva ética respetada en el continente", una autoridad moral que, en un escenario de crisis de las democracias y escándalos institucionales, tiene el deber de alzar su voz”.
El Prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, Cardenal Michael Czerny, resaltó cómo “la cooperación sinodal exige que la Iglesia abandone las apariencias y escuche el clamor de las bases, estamos inmersos cada vez más en un mundo electrónico, un mundo de imágenes y tengo un poco el miedo que estamos viviendo en lo que Platón llamaba las apariencias, o sea, sin tocar fondo y sin precisar por dónde van las cosas y por dónde van nuestros esfuerzos”.
Mons. Filippo Iannone, Prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, recordó la cooperación sinodal como un llamado a sanar las causas del “empobrecimiento” y fortalecer la misión evangelizadora invitando a mirar el modo como San Juan Diego abrazó integralmente el evangelio a través de María como el inicio de la síntesis religiosa y cultural que caracteriza todo el continente hasta el momento presente.
Emilce Cuda, secretaria de la PCAL, ofreció un análisis a partir del trabajo que hace desde la iniciativa “Construyendo Puentes”, con los distintos agentes en su misión de ocuparse de la vida y el desarrollo de las iglesias particulares de América Latina en un trabajo colaborativo con otros dicasterios. Con una lectura de la realidad según el método de la filosofía y de la teología latinoamericana afirmó que “América Latina es un continente con muchas riquezas, por lo tanto no es un continente pobre, pero sí es un continente empobrecido”. El extractivismo convierte nuestros bienes naturales en renta que se fuga como divisas y regresa como deuda pública impagable, recortando los presupuestos de salud y educación.
Fr. Miguel Ángel Gullón, OP
Comunidad de Dominicos, El Seibo, República Dominicana


