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El Blog de Selvas Amazónicas

Desproteger el corazón

Laura Pita, voluntaria de Selvas Amazónicas, nos comparte sus impresiones y emociones del tercer Encuento Misionero de este curso, que celebramos el pasado fin de semana (1-2 de febrero).

Los encuentros no son únicamente un espacio de aprendizaje, sino también de apertura y compartir experiencias, emociones, ideas...un momento de desprotegerse, de desprotege el corazón.

Hay para quienes los encuentros comienzan el sábado a las 10:00 am, yo soy una afortunada, porque para mí comienzan en el momento en que llego los viernes por la tarde. Entre abrazos, risas nostálgicas e historias compartidas comienza un fin de semana que es un viaje emocional individual y colectivo fascinante, alrededor de la MISIÓN, esa que compartimos de algún modo todos los que nos sentamos en esa sala de la Casa Hispania.

El sábado empezamos con una oración conjunta e introduciendo lo que será el eje central del fin de semana, “la vocación misionera”, el vivir la vida como misión. El encargado de la formación fue Germán Pravia OP, con él empezamos analizando el mundo en que vivimos (desigual, intolerante, con crisis de valores, de pensamiento, falta de compromiso…etc) para a continuación centrarnos en la vocación propiamente dicha, tal y como se explica a través de diferentes figuras bíblicas. Acto seguido leímos un texto sobre el bautismo que nos ha sugerido múltiples reflexiones que compartimos en pequeños grupos. Les comparto algunas: “Este camino que estamos transitando es consecuencia de un camino interior mucho más largo que nos trajo hasta este momento”, “yo quiero sentir ese amor de Dios como Tú lo sientes”, “el nuevo Israel debe surgir no de armas o de poner leyes nuevas o de esperar el fin del mundo, sino de renovar el corazón de cada persona y el de todo un pueblo”.

Tras la formación tuvimos un momento para compartir espacio y diálogo, la comida. Es uno de los momentos más icónicos porque todos los sábados de encuentro comemos todos juntos la comida que entre todos hemos comprado o traído de nuestras casas.

Comienza la tarde, Germán Pravia nos da testimonio de lo que es y ha sido su vida como misionero. De todos los testimonios extraes un aprendizaje y una lección profunda y sincera, pero éste es de esos que se instala en mente y corazón… Ha compartido la lucha de campesinos a los que la justicia trataba de forma absolutamente injusta, y los ha acompañado en todo el proceso, incluída la cárcel, un lugar inhóspito donde los haya, sin más ayuda que su vocación misionera y ÉL.

Finalmente recuperamos fuerzas y limpiamos el estado emocional, incluida esa lagrimilla que siempre salta en los testimonios, para dar inicio a un juego muy divertido… el TIME´S UP Misionero. Entre risas y jolgorios repasamos los conceptos más importantes para la misión. Una vez liberadas las tensiones, disfrutamos de un cine forum muy enriquecedor, ELEFANTE BLANCO protagonizada por Ricardo Darín. Es una película que retrata de forma magistral la realidad de muchas misiones y sobre todo la realidad de las crisis de vocación, que existen, aunque no hablemos de ellas muchas veces.

El Domingo es el día en el que toca desproteger el corazón y dejarse acariciar por una realidad opuesta a la que conocemos, situada tan sólo a 14 km del centro madrileño, “La Cañada Real”, la parroquia de Santo Domingo de la Calzada en la que el padre Agustín situado al frente, realiza una labor absolutamente encomiable.

Allí compartimos una eucaristía con quienes suelen ir a las misas de Domingo, voluntarios y voluntarias de la parroquia, vecinos y vecinas... Vivimos un momento de absoluta presencia de Dios, cuando una asistente de 91 años, quién sabe cómo, había llegado hasta allí en busca de una familia marroquí que ella cuidara años atrás. Sólo quería encontrarlos y verlos de nuevo, llevaba tiempo buscándolos… En este lugar siempre sucede algo, algo mágico, aunque debo confesar que siempre que vamos, acudo con un nudo en el estómago por la dureza de las imágenes que rodean la iglesia, por esa miseria tan explícita situada tan cerca de la ciudad.

Con el corazón desprotegido y acariciado, con la cabeza llena de momentos e imágenes que procesar, regresamos a Casa Hispania; si pensábamos que no podía ocurrir nada más, llega Selvas y tiene otro AS bajo la manga.

Mar, nuestra queridísima Mar a la que tanto queremos, comparte con nosotros el testimonio de su vida como misión, un testimonio que te agarra con fuerza el corazón y que te da vueltas al cerebro, te descoloca y desencaja todas tus ideas por lo desgarrador de las experiencias. Ella insiste en que no debemos elevarla, porque esa fortaleza que ella tuvo, la compartimos todos… lo que sí hacemos es admirarla doblemente, por su fortaleza y por su decisión de llevar la vida como Misión al más profundo de sus significados.

Para finalizar quisiera compartirles algo personal, llevo asistiendo a estos encuentros con mayor o menor frecuencia, tres años, y lo seguiré haciendo… ¿Por qué? Porque el hecho de que yo esté aquí es consecuencia de un amplio camino, que inevitablemente, antes o después me llevará a SALIR y a desproteger el corazón. Ese momento está cada vez está más cerca, es sólo cuestión de tiempo y de ordenar mi vida.

Finalmente, última reflexión… “Se abrazaron como pareciendo un ser otra vez… y se despidieron”.

 

Laura Pita García