Fe y razón al servicio de la misión: Santo Tomás de Aquino hoy
En el cierre de su triple jubileo, recordamos a un dominico que supo unir estudio, oración y anuncio del Evangelio

Este año se cierra el triple jubileo de Santo Tomás de Aquino (1225-1274), que comenzó el 28 de enero de 2023 y se clausura el 28 de enero de 2026. Celebración extraordinaria en la que hemos conmemorado los 700 años de su canonización (2023), los 750 años de su muerte (2024) y los 800 años de su nacimiento (2025). Esto nos ha permitido recordar, una vez más, el extraordinario aporte del Doctor Angélico a la teología en particular y al saber humano en general. Su capacidad de dialogar con distintas tradiciones de pensamiento desde la “óptica de Dios”, su increíble claridad para argumentar racionalmente y su apertura a tratar los más diversos temas, sigue sorprendiéndonos hasta el día de hoy. Y, como se ha dicho tantas veces, no solo destacó en los campos de la teología y la filosofía, de la enseñanza y la producción intelectual, sino que además fue un hombre de una profunda espiritualidad y una piedad sincera, de modo que, para él, la razón no pone en peligro ni contradice la fe, sino que le ayuda a acercarse aún más a la luz de la Verdad.
Lo que tal vez no es tan conocido es su faceta de predicador. De él se conservan sermones de tipo más académico, probablemente predicados en el ámbito universitario y en la corte pontificia, como: “Beata gens” (Bienaventurado el pueblo o Dichosa la nación), “Attendite a falsis prophetis” (Guardaos de los falsos profetas), “Emitte Spiritum tuum” (Envía tu Espíritu), “Homo quídam fecit cenan magnan” (Un hombre preparó una gran cena) y “Puer Jesus” (El niño Jesús). Otros son predicaciones más populares que realizó en la cuaresma de 1273 en la iglesia de los dominicos de Nápoles, sobre temas que hoy llamaríamos catequéticos: el Credo, el Padrenuestro, el Ave María o los 10 Mandamientos. También se conserva una colección de 99 sermones sobre las epístolas y los evangelios, aunque no se sabe a ciencia cierta si él los predicó o si son guías para predicadores basadas en los comentarios bíblicos escritos por él.
En este sentido, la labor “misionera” (predicadora) de Santo Tomás de Aquino, es tan destacada como su trabajo intelectual. No se trataba de alguien encerrado en el mundo de la investigación y la docencia, sino de un auténtico dominico, convencido de que es indispensable comunicar al mundo lo que se ha contemplado en el estudio y la oración.
Que su ejemplo siga iluminando el camino de las y los dominicos de hoy.


