Discípulos y misioneros: descubrir a Dios presente en todas las culturas
Crónica de Ignacio Lozano del III Encuentro de Formación del Voluntariado Misionero

En nuestras vidas, la trascendencia es algo inherente a nuestra condición humana, por lo que cada uno de nosotros, como hijos que somos de Dios, experimentamos de distintas formas su presencia. Esta presencia siempre ha estado ahí y es anterior a cualquier doctrina, cultura, etnia o idioma. A lo largo de mi vida he sentido esta presencia de Dios en todas partes, a veces más cercana o lejana, superando a veces tentaciones, pero fallando en otras tantas que nos impiden el encuentro con Dios.
En este III Encuentro de Formación de Voluntariado Misionero hemos contado con la gran ayuda de los frailes dominicos, cuya experiencia misionera y predicación es una gran referencia y un magnífico ejemplo, en la atención a los descartados de la sociedad. Ha sido una oportunidad para seguir enriqueciéndonos con las experiencias y ponencias recibidas. En mi caso, que no tengo experiencia misionera ha sido de gran valía y puedo decir que he quedado realmente satisfecho, al igual que me sucedió con el encuentro previo. El inicio del encuentro ha sido más rápido, puesto que ya conocía a todos los que se están preparando para ser voluntarios, con los que ya existe una cercanía y apertura en el trato e intercambio de impresiones. Además, Belén ha coordinado y moderado el encuentro con gran acierto, entrega y habilidad, fomentando el seguimiento del programa, la dinámica de los debates y los momentos de reflexión. Gracias a todos.
El primer día comenzó con la ponencia “Entender, valorar y respetar la cultura”, impartida por Cacho (Carlos), un sacerdote dominico experto, docto, cercano y afable. Pudimos disfrutar de la experiencia de alguien que ha dedicado toda su vida para con los demás, esto es, para con la sociedad y el entorno de zonas principalmente rurales en la provincia dominica de Centroamérica. Gracias a su experiencia cristiana y predicadora, hemos sido introducidos al concepto de “incultura” y, además, aprendido lo importante de la expresión latina “verbum semina”. Su explicación se ha centrado en el hecho de que Dios se ha manifestado siempre en la sociedad, desde la creación, puesto que somos obra suya y el hecho de que se hiciera hombre en un “ser” y “estar” concreto, en Palestina, no implica que esa cultura y momento sean el único modo de relación con Dios. He entendido que Dios tiene un proyecto para todos nosotros y lo hace con cada cultura. Me resultó muy ilustrativo el ejemplo de la inexistencia de cultura de trigo y vid (mediterránea) en otros entornos, siendo los elementos locales de la naturaleza con los que se manifiesta Dios. No debemos juzgar a otras sociedades por ser de otra cultura, etnia, religión, puesto que todos somos hijos de Dios, quien se manifiesta en nosotros a través de cada cultura y entorno natural. No puedo más que agradecer a Cacho el tiempo y mensajes que nos ha regalado este fin de semana.
A continuación, fue el momento de la “Dinámica y reflexión: Descubriendo culturas y transformando prejuicios”. En esta parte del programa, junto con Cacho y Belén, compartimos las reflexiones de cómo a veces, si no somos cautos y observamos, lejos de acercar el mensaje de Dios se produce lo contrario. He aprendido que los valores humanos, creados por Dios, se transmiten a través de las distintas culturas, las cuales son complejas pero entendibles al cabo del tiempo.
En la tarde del primer día contamos con la presencia y testimonio de dos voluntarias misioneras, Marta y Carmen, que nos contaron su experiencia en Paraguay y Uruguay. Marta ha sido voluntaria en Paraguay en varias ocasiones, mientras que Carmen conoce casi todas las misiones de Misioneros Dominicos – Selvas Amazónicas. Su experiencia, simpatía, cercanía y alegría han sido de gran ayuda. Nos contaron la realidad que vivieron, su día a día y, sobre todo, su gran experiencia de “encuentro” con las comunidades sociales a las que se presta ayuda, de las que vinieron entusiasmadas. Me sorprendió cuando Carmen nos contó el desapego, que no rechazo, al hecho religioso en la sociedad uruguaya. Tanto en Uruguay como en Paraguay la acción misionera se dirige, entre otras, a comunidades sociales de colectivos de “desamparados” (aprovecho este término del II Encuentro). Me gustó escuchar que, tras mucha acción asociativa, está previsto que estas comunidades abandonen viviendas más precarias por unas viviendas dignas, cuyas obras iniciales han comenzado ya, en algún caso. Y destaco que la acción misionera dominica las ha acompañado en este duro camino todos estos años.
En el segundo día de encuentro me entusiasmó la ponencia “La inculturación del evangelio” impartida por el joven fraile Ignacio (Nacho), oriundo de Chile, pero con asignación misionera en la provincia dominica de Paraguay y Uruguay. Su charla estuvo relacionada con la impartida por Cacho el día previo. Nacho nos clarificó cómo la cultura es sinónimo del encuentro con los demás y con la naturaleza. Me satisfizo como partió de comunicaciones realizadas por la Iglesia (Papa Juan Pablo II y Papa Francisco, entre otros, por eemploj: Evangelii Gaudium) en las que ya se expresa como la cultura se forma por medio de relaciones sociales y la naturaleza, y su completitud con situaciones reales.
Nacho nos ha contado que al participar en otra cultura somos parte de ella y, al mismo tiempo, tampoco debemos de censurar la nuestra propia que es fruto de nuestra infancia, familia y momentos muy felices. Simplemente debemos ser cautos, preguntar con habilidad y entender la situación local con humildad y empatía. Al impregnarnos de la cultura local y al aportar algún elemento puntual y aceptado de la nuestra propia, estamos enriqueciéndonos mutuamente. Me atrajo, especialmente, el hecho de que somos discípulos y misioneros a la vez y todos nosotros, desde el momento en el que somos bautizados.
El encuentro finalizó con una eucaristía muy reducida, íntima, al igual que los primeros cristianos, ofrecida por el padre Luis, quien nos ha acompañado en todo el encuentro y del que hemos tenido el privilegio de contar con su opinión y experiencia cristiana. En la homilía, con gran sutileza y acierto, el padre Luis explica, en relación con la lectura del evangelio, como Jesús fue tentado en el desierto por el diablo, superando todas las tentaciones, no sin sufrimiento humano. Jesús, tentado por ser Dios hecho hombre en un lugar y momento concreto, vence a las tentaciones y pudo completar la misión encomendada por Dios. Nosotros somos hijos de Dios...
Ignacio Lozano
Voluntario Misionero


