Vivir la cuaresma en la misión de Malabo
Paqui Román nos comparte esta reflexión sobre su camino de esperanza en la cuaresma y como encuentra a Dios en lo pequeño

Seguimos avanzando en nuestro camino de Cuaresma. Este año lo hacemos desde otro lugar geográfico, Malabo, y con otras personas, la comunidad de Dominicos que aquí se encuentran. Pero el camino lo tenemos que recorrer y es un camino de esperanza que desembocará en el Misterio Pascual, en el misterio de la vida.También vamos avanzando en nuestra adaptación al lugar, a la humedad, al calor, al sudar tanto, a los mosquitos, a los apagones de luz, a no tener wifi en todo momento, a nuestras molestias de estómago, los imprevistos, … pero todo está compensando con el compartir con la comunidad y con las personas que nos relacionamos.
Todo nos lleva o al menos eso queremos a la conversión de nuestro corazón.
Es un tiempo de hacer o no hacer, de descansar o madrugar, pero, sobre todo, de compartir. Un tiempo que el Señor nos está regalando para cuidarnos internamente y para caminar hacia la Pascua.
Vivimos el día a día y, tal vez, no hay días iguales, pero todos tienen al final alguna recompensa.
Son cálidas las conversaciones que nos llenan de afecto y confianza. Las oraciones y las misas nos reconfortan y nos abren el corazón, sobre todo a los demás.
Queremos que el tiempo no nos atrape, pero no siempre lo conseguimos. Propósitos, redescubrimos que Dios está en los pequeños, en los sencillos y nos lleva a lo esencial de nuestra vida. Nos da paz y esperanza.
Que el Señor escuche las oraciones de todos los que confiamos en Él, especialmente de los más humildes y de los que sufren, y que todos juntos podamos celebrar la Pascua con Cristo.
Paqui Román Ramos