Celebrar el amor en la misión: 25 años de matrimonio y la tradición del “popó” en Malabo
Gema y Fermín, voluntarios misioneros, nos comparten el testimonio de la celebración de su aniversario la misión; un día lleno de gratitud, comunidad y color

Hace algo más de un mes que estamos en Guinea Ecuatorial. Vinimos en familia como voluntarios de Misioneros Dominicos – Selvas Amazónicas. Nuestra hija María, vino antes respondiendo a esa llamada tan suya de ser misionera joven y de ayudar a los demás. Un mes después hemos llegado Gema y yo. Tanto para Gema, como para mí este 2025 está siendo peculiar. Los dos hemos cumplido 50 años y también 25 de matrimonio.
De alguna manera, queríamos simbolizar estas celebraciones en un acto de AGRADECIMIENTO a la vida y el amor que nos seguimos teniendo. Los dos hemos tenido desde pequeños una vocación a ser misioneros y nos sentimos llamados, sin saber muy bien por qué, a hacerlo en África cada vez con mayor fuerza. Por eso, queríamos que una de esas celebraciones fuese aquí. Era como devolver a la vida esa intuición que nos nace desde siempre del corazón y hacerlo desde el AGRADECIMIENTO PROFUNDO de sentirnos parte y en unión de algo más grande. Algo más grande que es Dios, pero también algo más grande que es el sentirnos en hermandad con todos los pueblos de esta Casa Común que se nos ha regalado y habitamos.Así es que, desde España, antes de venir, propusimos a los frailes dominicos el hacer una celebración sencilla en Malabo para “devolver” de alguna manera todo eso que se nos había regalado. Nuestra sorpresa fue mayúscula al ver que a medida que se iba acercándose la fecha y estando ya en la misión, la celebración dejaba de ser algo sencillo como queríamos, para convertirse en algo más cultural, también podríamos decir más “sagrado” y espiritual. En Guinea Ecuatorial y especialmente para los pueblos Bubi y Fang (dos etnias mayoritarias en la isla de Bioko) existe una tradición que se llama “el popó”.
Consiste en que, para algunos rituales como las bodas, los novios eligen una tela para la celebración; el llamado “popó”. Con esta se hacen un traje para la ocasión e invitan a todas las personas que quieran a comprar esa tela en la misma tienda que ellos la compraron. Y así todos los que quieran van a la boda con algo confeccionado con el mismo popó. Roberto Okon, fraile dominico, se encargó de difundir donde estaba la tela de nuestro aniversario para esta ocasión. Y poco a poco, fuimos dejándonos llevar un tanto abrumados por toda esta tradición hasta que llegó el día.
Hicieron coincidir los dominicos nuestra celebración de aniversario con la festividad de Santo Domingo de Guzmán. Fue una decisión estupenda para nosotros, porque así Gema y yo nos descargábamos de este gran peso de una “gran celebración” y el protagonismo se difuminaba y se centraba en lo importante y que nos había convocado, que no era más que Dios y celebrar desde la sencillez y el agradecimiento.La fiesta solemne de Santo Domingo se convertía en el acto central y nosotros éramos parte “de algo más grande”. Agradecemos especialmente a Fray Roberto Okon por ceder este espacio para la celebración y a toda la comunidad parroquial por volcarse en todo momento. Fue una eucaristía preciosa que entremezclaba el colorido de las telas, con la solemnidad de Santo Domingo y la alegría propia de los bailes de la tradición fang y sus cánticos tradicionales, en este caso a través del espectacular coro Ntonobe.
Destacar la presencia de todas las personas que fueron a la celebración, al coro Ntonobe, la asociación de matrimonios y la hermana y los niños del orfanato que nos acompañaron. Después de tanta fiesta y como aquí se dice “de la misa a la mesa”. Tocó celebrar con música, parrillada, fiesta, baile y mucha celebración.
El popó es una tradición que quiere simbolizar la transición y compromiso de una pareja ante la comunidad y en camino hacia el plano espiritual. Pero invita a hacerlo de una manera alegre y festiva, por eso después se celebra y se acompaña con las telas tan llamativas y llenas de color. El popó simboliza también la bendición de la comunidad ante la nueva pareja. Ciertamente así nos sentimos nosotros, bendecidos.Bendecidos por Dios, por la Comunidad de dominicos y voluntarias de Misioneros Dominicos - Selvas Amazónicas, por todas las asociaciones y comunidades de Malabo que pertenecen a la parroquia y que nos colmaron de regalos y gestos de cariño y, de manera muy especial, por los que nos acompañaron también en el orfanato y que con su presencia también estaban haciendo partícipe a otras personas que no pudieron venir, pero que nos gustaría que estuviesen y formen parte de nuestras vidas. Personitas que, a pesar de todas las dificultades de la vida, se superan, siguen adelante y son verdaderas resilientes con espíritu de alegría incesante… La celebración de Santo Domingo permitió que todos ellos fueran presencia y voz de otros muchos que no tienen oportunidad de sentarse “al banquete y disfrutar”. Ojalá podamos seguir celebrando todos juntos muchos banquetes, esos banquetes del Reino de Dios en la tierra que nunca deberían dejar fuera ni excluir a nadie.
Para terminar, queremos agradecer a nuestra hija María, que con su espíritu y con su ganas de cambiar el mundo, nos sigue llevando y contagiando con su frescura y alegría de Dios. Fue muy especial escuchar tus palabras, ¡inmensas gracias! También agradecerte, porque con tu presencia, estabas trayendo junto a nosotros a familiares y amigos que queremos con locura y que no pudieron estar de manera física, pero que estuvieron todo el rato en nuestros corazones. A todos ellos también ¡¡¡gracias!!!
Gema Gabaldón y Fermín Ibáñez
Voluntarios Misioneros en la Misión de Malabo, Guinea Ecuatorial