Abrazar al que sufre


11 de septiembre 0 comentarios


El fraile Jesús Espeja tiene una frase, que me encanta, "todo lo humano, nos habla de Dios"; sí, las personas nos acercan a Dios, nos enseñan a amar (¡qué bonito es querer!), a ser compasivos, a estar, a caminar juntos, a abrazar, a acoger a todos sin distinción, a perdonar. Gracias Padre por ensancharme el corazón, llenándolo de nombres, rostros, sonrisas y abrazos. Gracias Padre porque con un corazón así es fácil entrar por la puerta estrecha. Esta misión ha sido mucho de acompañar el sufrimiento, ante la injusticia. Gracias a todas las personas que nos han enseñado a abrazar al que sufre, transmitiendo esa misericordia que brota del corazón; gracias por enseñarnos a estar a su lado, compartiendo su lucha, a caminar juntos y unidos hasta el final, pacíficamente; es duro ser testigo de un pueblo que gime de dolor por las injusticias, por el trato que se les da; pero que lucha por construir ese Reino de Dios. Confíamos en que con nuestro esfuerzo, con ese sentimiento de Hijos de Dios, que nos hermana y con que Tú estas en cada uno de nosotros, y que siempre nos acompañas, sigas iluminando nuestro camino, en medio de tanta oscuridad, dando paso a la esperanza, y a esa tierra que mana leche y miel para todos. Me siento afortunada de haber podido estar aquí, y compartir con toda esta gente con un corazón de oro, una generosidad enorme y una bondad infinita, que me han enseñado tanto a luchar por la dignidad.

El lunes fue un día emocionante: pusieron en libertad a tres de los cuatro campesinos presos injustamente. Pero también muy tenso...No nos dejaron pasar ni al patio del palacio de justicia, aunque el abogado dijera que según la constitución, los juicios tenían que ser públicos. Llamamos a muchas autoridades, pero solo vino una regidora; ni el síndico, ni el gobernador, ni el fiscal...Vinieron muchos campesinos de la Asociación en apoyo. Muchos haciendo un gran esfuerzo económico. Fue muy bonito en la reunión del domingo, dónde se organizaron para venir, que uno de ellos dijo que él no podía ir porque trabajaba, pero que ponía el dinero para que alguno que no tuviera pudiese acompañar; sí, lo tenían todo en común. Nos reciben con las puertas cerradas, y muchos cascos negros armados (hasta alguno llevaba una bomba lacrimógena), como si fuésemos criminales, de verdad que no llevábamos ni un machete (que casi siempre los campesinos lo llevan encima) los campesinos venían pacíficamente a estar junto a los presos, y fueron en todo momento un ejemplo de conducta. Mientras, dejaban pasar a todo el mundo menos a nosotros, totalmente discriminatorio; órdenes de arriba nos decían (los policías los pobres hacían lo que les habían dicho). Nos dan la buena Noticia, les dejan en libertad, nos emocionamos como si fueran de verdad de nuestra familia, pero falta un trámite administrativo, y ahí siguen en la fortaleza.

La libertad era lo justo y un paso para una mayor esperanza. Todos unidos en la lucha. En algún momento dijeron que pasara una comisión, pero los campesinos lo tenían claro, o todos o ninguno. Somos de vosotros. Ayer fuimos a verles a la cárcel (ahí siguen), a uno de ellos le había cambiado la cara. Qué felicidad verle. El cuarto campesino, tiene la vista el 5 de septiembre, pero esperamos que se repita el desistimiento. Radio Seybo lo fue contando paso a paso, porque como decía una de las líderes, Radio Seybo es de nosotros. Ayer otra vez, pasamos la mañana en el juzgado, por el niño asesinado, allí te convocan a las 9, y a esperar, vinieron muchos campesinos, estuvimos casi 3 horas a la espera; después de 5 meses de su fallecimiento, no tenían los resultados de la autopsia (había llegado una tan poco fiable, en el que ponía que había fallecido la madre del niño, en vez de Carlitos, Dios mío, cuanto sufrimiento) y reenviaron el caso a octubre. El sufrimiento se alarga. A la salida un periodista le preguntó a los padres que qué querían y decían, ni casa, ni dinero, sólo justicia por la muerte de mi hijo. La familia y la Asociación, no parará hasta que se haga justicia, por mucho que reenvíen (alargan el proceso, para que se cansen). Allí había más de 20 personas acompañándoles. Cuando estuvimos en la cárcel, hablamos con el presunto asesino, nos dijo que era inocente, y que el sufría porque tenía 5 hijos pequeños. Lo peor de todo, es que los verdaderos responsables de todo esto, están tan tranquilos en sus casas; el hecho de no tener lo suficiente para vivir, hace que sea fácil que las personas hagan lo que sea para sobrevivir.

El otro día, fuimos a ver a unos niños becados en Villaguerrero, una casa muy humilde de zinc; la madre acababa de venir del hospital (está muy grave con cáncer), cuando llegaron les habían robado; el día anterior se fue la luz y los vecinos no habían visto a nadie. ¿No habría otra casa para robar? La niña nos decía, me han robado los zapatos del colegio; no tenía otros. Fuimos a comprárselos. Les robaron las ollas, la ropa de la madre, los zapatos de la niñas y los platos y vasos...Hay mucha necesidad.

Ayer estuvimos pintando una casa que han adaptado una casa para una señora muy mayor, que vivía al otro lado de la montaña bastante aislada; la gente se preocupa tanto unos de otros, que ha sido un placer, amar y servir en lo que hemos podido.

He aprendido de ellos a darme, sin esperar nada a cambio. Pero sobre todo me he sentido tan querida, que no tengo palabras... No os podéis ni imaginar lo que nos hacen sentir...con pequeños y grandes detalles; un día se me ocurrió decir que me gustaban unos zapatos, el otro día me los habían comprado de mi número (no me lo esperaba para nada); ayer de despedida, me hicieron un regalo de esos que no tienen precio, por lo personalizado que era; un vídeo en el que participó mucha gente a la que quiero; pero el mayor regalo haber compartido con todos ellos. ¡ Gracias, gracias y gracias! Gracias Dios, por quererme a través de esta gente. Se quedó corto Jesús al decir, te devolveré el ciento por uno.

Durante la misión me ha acompañado un símbolo, aquí es típica una piedra llamada lagrimar, que muchas veces tallan en forma de lágrima. Me gustó un anillo, en forma de lágrima abrazada. En medio de tanto sufrimiento, sentir ese espíritu de Dios que nos impulsa a caminar y a cambiar las cosas. Cada vez que lo vea me acordaré esta misión a la que Dios nos envía, abrazar al que está sufriendo, haciendo nuestro su dolor.

En hora y media me voy al aeropuerto. La misión ad gentes acaba, pero seguiré en misión allí. Os quiero.

Belén
 


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