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El Blog de Misioneros Dominicos - Selvas Amazónicas

LOS OJOS QUE VAN NO SON LOS QUE VUELVEN

Ricardo y Lorenzo ya están organizando su regreso a España, y después de este mes viviendo la misión por Guatemala no les quedan más de palabras de agradecimiento.

Hoy hemos ido a visitar Rabinal, una visita turística, al mismo tiempo que aprovechábamos para realizar algunos encargos. Lo curioso del trayecto es que era el mismo que hace un mes realizábamos para llegar a Cubulco. ¿Era el mismo? Lo era, pero no lo parecía.

Se acerca el final de nuestra experiencia misionera, ha pasado casi un mes, así, sin darnos apenas cuenta ya nos toca regresar y no podemos dejar de preguntarnos qué hemos hecho. Una respuesta difícil para la pregunta que más veces nos van a hacer cuando regresemos a España. No hemos hecho nada, realmente no podíamos hacer nada, pero sí hemos aprendido. Lo más importante que hemos aprendido es a cambiar nuestros ojos y, como los ojos son el espejo del alma, también ella ha cambiado. Somos conscientes que, de alguna manera, estamos condicionados por lo que esperamos encontrar. Cuando alguien se embarca en una experiencia de misión espera encontrar pobreza, miseria, falta de dignidad y, de alguna modo, reconstruir ese Reino de Dios del que tanto nos han hablado.

Pero el Reino de Dios ya ha llegado a esta tierra. Quizá necesitemos ver eso para sentir que tiene sentido lo que estamos viviendo, necesitamos ver pobres para sentir que estamos en misión y nos descolocamos cuando sentimos que lo que estamos haciendo es una doble misión: primero, encontrándonos con hermanas y hermanos que trabajan por el Reino de Dios, antes de que nosotros llegáramos ya lo hacían y seguirán haciéndolo; en segundo lugar, desmontamos nuestros ojos, para mirar este mundo y para aprender a ver el nuestro, seguramente ya no mirarán nuestra vida, casa, ciudad… de la misma manera.

Nos llevamos muchos cuestionamientos sobre nuestra manera de vivir, nuestras opciones y nuestro día a día en España. Nos llevamos también encuentros que nos han hablado de Dios Madre y Padre. La opción incondicional de unos profesores por ofrecer espacios a su alumnado para cambiar el mundo, sin duda la acogida y profesionalidad contracorriente de José Ángel, Norberto y Henry nos acompañarán. También los harán el esfuerzo de Horacio, Martín, Esvin, José Luis, etc por construir un mañana diferente en sus vidas. La bondad natural de Doña María Luisa, Don Pío, Don Noé, Doña Juana, Don Óscar… y una gran cantidad de nombres que recogen rostros que han iluminado nuestra estancia aquí. Los deseos de una formación teológica que construya una nueva forma de ser Iglesia en la escuela de teología Monseñor Gerardi, unos deseos que compartíamos y compartiremos desde España. Y, cómo no, la experiencia compartida con Gloria, Humbelina y Laura. Si el encuentro con el Resucitado hizo que los discípulos de Emaús vieran su camino como diferente, lo mismo nos ha sucedido a nosotros cuando hemos caminado con Humbelina y Laura.

Y hoy solo podemos expresar una palabra, manida y usada (lo sabemos), pero la más completa: GRACIAS, por abrirnos vuestra casa, por enseñarnos a mirar con otros ojos, por dejarnos vivir la misión con vosotras. GRACIAS por ser instrumento de Dios Madre y Padre en nuestro camino.

Lorenzo y Ricardo